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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Capítulo dos

Dos minutos para que el avión despegue. Ali se sienta en un asiento cerca de la ventana, y al poco tiempo llega una chica rubia y se sienta a su lado, parece de su misma edad.
-Hola. -sonríe Alicia, casi susurrando, es algo tímida.
Pero la chica no reacciona. "Igual no habla español, voy a ver si funciona en inglés...", piensa Ali.
-Hello. -dice un poco más alto.
Entonces la chica se gira y empieza a reírse. Alicia no entiende nada, pero sonríe incómoda.
-¡No hablo inglés! Soy española. -dice al fin.
Sigue riendo sin cesar, lo que hace que Ali empiece a reír también.
-Y, ¿por qué no me has contestado?
-Llevaba los auriculares, luego te he oído porque he parado un momento la música.
-¡Ah! Bueno, es que a veces soy un poco tonta. -ríe la morena, nerviosa.
-No, mujer, es normal. Bueno, ahora sí. Soy Diana, ¿y tú?
-Alicia. Pero mejor llámame Ali.
Diana sonríe, es bastante maja.
-Y, bueno, ¿cómo es que vas a Londres?
-Voy a visitar a una amiga, la conocí por Skype, y aunque no la haya visto en persona, la quiero más que a mis amigas de aquí. ¿Y tú?
-Mi padre es Londinense, y voy a hacerle una visita también. -ríe.
-¿Vives en Madrid?
-Sí, soy de aquí. Pero me voy a Londres siempre que puedo, al fin y al cabo, hay vuelos baratísimos.
Alicia sonríe. Nueva amiga.
-Y, ¿hasta cuánto te vas a quedar aquí? Lo siento por tantas preguntas, es que, no se...
-¡No pasa nada! Pues voy a pasar aquí las Navidades, me da igual saltarme un mes de instituto. Y a mi padre también.
-Yo igual. Bueno, te dejo con tu música, lo siento...
-¡Qué va! No pasa nada. Solo escuchaba 'Moments', de One Direction. Ay, no, ya he sacado el tema... Es que si me pongo a hablar de One Direction no paro...
-Pero, ¿cómo? ¿Eres Directioner?
-¡Sí! -dice Diana ilusionada. -¿Tú también?
-Mucho.
"¿Directioner? Vale, ahora sí que estoy segura de que es una nueva amiga.", piensa la morena.
Y así pasa el viaje, entre dormir y hablar de esos cinco chicos.

Liz se pone sus guantes y su bolso y sale de su apartamento corriendo. Tiene unas ganas infinitas de ver a Alicia, a su Ali. Esa chica es mucho para ella, solo la conoce por Internet y de unos meses, pero es, posiblemente, su mejor amiga. Se dirige en metro hacia Gatwick, el aeropuerto donde llegará su amiga en poco. Se sienta en una de esas incómodas sillas del aeropuerto. ''El vuelo 213 procediente de España realizará su aterrizaje en un minuto", oye por megafonía. Se le pone la piel de gallina, está nerviosa. Nunca se había llevado tan bien con nadie. Va corriendo lo que puede, y ve a mucha gente salir. Busca con la mirada a Ali, pero no aparece. "¿Dónde se ha metido esta chica?", piensa. Entonces divisa una coleta de color castaño oscuro, y unos ojos grisáceos buscando a alguien. Es ella, la ha visto muchas veces por WebCam. Sus miradas se cruzan, Alice corre hacia Liz. Llega hasta ella, y las dos chicas se abrazan fuerte, con los ojos llenos de lágrimas.
-Enana. -Susurra Liz, sonriendo.
Ali se quita las lágrimas y le pega un pequeño cachete.
-Qué ganas tenía de hacer eso.
Las dos ríen, se observan.
-¿Sabes, Liz? Eres más guapa en persona.
-Gracias, pero eso se dice a los famosos, cuando les ves por primera vez.
-Da igual. -ríe la morena.
-Ali, te agradezco que me abandones. -Se oye una voz por atrás.
Alicia se gira y ve a Diana sonriendo.
-¡Es verdad! ¡Lo siento! Liz, esta es Diana; Didi, esta es Liz. -Las dos chicas se saludan y empiezan a hablar como si nada. -¿Holi? Sigo aquí, ¿eh?
-Ali, a tí ya te conozco de sobra, nos estamos conociendo. -ríe la pelirroja.
-Bueno, ¿qué hacemos? ¿Vamos a algún Starbucks o algo? -propone Diana.
-OK.
Eso hacen, desayunan en el mejor Starbucks conocido por Liz. Hablan sobre ellas, sobre sus vidas, sobre las horas de colegio que se están saltando ahora mismo.
-Oye, Didi, ¿dónde vas a dormir?
-Pues... En casa de mi padre, ¿por?
-Por ver si queda cerca de mi casa, ¿dónde es?
-En Oxford Street, cerca del Hyde Park.
-Vale, pues estamos al  lado, así que podemos quedar varios días en el Hyde Park.
-Perfecto. -sonríe.
Entonces suena el móvil de Liz. Su madre.
-Dime, mamá.
-Eliza, hazte las maletas, ¡nos vamos a Holmes Chapel a pasar las Navidades!
-¿Qué? No.
-¿Cómo que no? ¿No te hace ilusión?
-Sí, mamá, pero es que... Es muy difícil de explicar por teléfono.
-Pues ven a casa en media hora y lo hablamos.
-Vale...
Liz cuelga.
-¿Qué dice tu madre?
-Que... Nos vamos a Cheshire para Navidad.
-¿Cómo? Pero, no puede ser.
-Pues ya ves. Hay que ir a casa. Diana, ¿te vienes?
-Lo siento, tengo que comer con mi madre. Además no quiero molestar. ¿Nos vemos mañana?
-Claro. Bueno, supongo. Como se empeñe mi madre... Bueno, esta noche te llamo, ¿vale?
-Vale...

martes, 13 de noviembre de 2012

Capítulo uno

25 de noviembre. En Londres nieva a más no poder. En Madrid apenas llueve, pero hace un frío matante. Y, a pesar de la distancia, las dos amigas hablan entretenidamente por Skype.
-Estoy deseando ir. -comenta Alicia, desde España, en un buen inglés. Liz, la pelirroja inglesa, le ha enseñado bastante del idioma.
-Y yo que vengas. Verás como va a ser perfecto.
La morena ríe.
-Oye, entonces, allí en Londres, ¿nunca has coincidido con One Direction?
-Estás pesadita con los One Direction, ¿no?
-Respóndeme a la pregunta.
-Pues sí, los he visto esta mañana, me han firmado un autógrafo cada uno y he ido con ellos a tomar café. -bromea Liz.
-No, Liz, en serio, ¿no los has visto? No lo entiendo...
-Ali, cariño, te recuerdo que vivo en Londres desde este curso.
-Ya, oye, ¿en qué ciudad vivías antes?
-Antes del cuso, en Manchester, pero nací y estuve hasta los cinco años en Holmes Chapel, Cheshire.
-¡¿QUÉ?! ¡Harry es de allí!
-Ah. ¿Y?
-¿No lo conoces? Pelo rizado perfecto, ojazos verdes, hoyuelos adorables...
-No me acuerdo de nadie de ese pueblo, además no tenía más de tres o cuatro amigos allí; solo recuerdo que en la pandilla, de chicas, solo estábamos una chica mucho mayor y yo. Pero ella solo se juntaba con Mike.
-¿Cómo se llamaba?
-¡Y yo qué se, enana!
-¡Cómo enana! Que solo me llevas un año, te recuerdo que en cinco días cumplo los quince, lista.
-Enana. -repite riendo.
Ali rodea los ojos, con exasperación, antes de oir un "¡A cenaaar!".
-Me voy a cenar. Mañana a las once llega el avión allí, se puntual porfi.
-Claro, ¡no te olvides nada!
-Ts. Hasta luego. -Alicia le manda un beso a su amiga a través de la WebCam, y baja a cenar.
Liz cierra el portátil y baja a prepararse algo de cena. De fondo suena 'Candy', de Robbie Williams, su ídolo desde que ella era enana. Sube el volumen mientras se prepara una ensalada completa. Hoy cena y duerme sola. Sus padres están fuera, y Mike, su hermano mayor está en Nueva York. Así que, ¡noche libre!

-Adiós, hermanito.
-Buen viaje, Gemma, cuídate.
-Lo haré.
Los dos hermanos se despiden con un último abrazo y la chica sube al avión hacia Nueva York. A Harry le resbala una lágrima por la mejilla. ¿Seis meses sin ver a su inseparable hermana? Le cuesta mucho.
-Vamos, Hazza, vendrá en mayo. -le anima su amigo Louis.
-Pero no en Navidad, va a faltar ella.
-Ya... Pero, recuerda los tiempos de The X Factor. Estuvimos lo mismo sin verles.
-Sabes que no es lo mismo. Pero gracias de todas formas.
Los amigos vuelven a casa de ambos, donde les espera la novia del castaño de ojos azules, Eleanor, una buena chica. Los tres pasarán allí la cena. Y, debido a la estrecha relación de los dos chicos, no se sabe si es Harry el que está de sujetavelas, o lo es Eleanor.

Alicia mete su plato en el lavavajillas y recoge un poco la mesa.
-Ay, mi Ali, que te nos vas... -dice triste su madre.
-Mamá, son dos meses.
-Pues a mí no me parece bien que te saltes tantos días de instituto. -interrumpe Laura, la hermana mayor de la morena.
-Laura, déjalo ya. Quiero estar con Liz el mayor tiempo posible. Eso sí es una amiga, no como las falsas de aquí...
-Eso no tiene que ver. ¡Yo tampoco iré al instituto!
Ali suspira y va hacia su habitación, es muy dormilona, y tiene que levantatse a las ocho para ir a Barajas, si no quiere perder su vuelo a Londres.

-Niall, no se qué haces desayunando patatas.
-No se, me gustan. Pásame un poco de ese zumo, anda.
-¿Cómo se pide...?
-Señor Payne, amor mío y de mi corazón, rey de mi vida, ¿podría usted pasarme ese envase que contiene zumo, por favor?
-Así mejor. Aquí tienes, rubio.
El irlandés sirve un poco de zumo en un vaso y se lo bebe de una.