-¡Eres tú, Lizzie! Me recuerdas, ¿verdad?
-Pu... Pues yo... No me lo esperaba... -duda un momento pero acaba sonriendo. -¡Mi rulitos! -y le da un abrazo.
Los dos están así como dos minutos.
-Bueno, y... ¿Qué tal tu vida? ¿Y tu hermano? ¿Dónde vives?
-A ver, a ver, a ver, ¡te iba a preguntar lo mismo!
Los dos ríen.
-Tú primero -dicen a coro.
-Va, yo -empieza ella. -Pues esstoy viviendo en Londres con mis padres durante este año, anteriormente he estado en Manchester. He venido esta mañana a Holmes Chapel por Navidad, aunque nos vamos antes del 25 de diciembre, así que es un poco raro... Y mi hermano está en Nueva York, ¡le han dado una beca de periodismo!
-¿En serio? ¡Mi hermana se fue el otro día a Nueva York!
-Tu hermana... Se quién es, se juntaba mucho con Mike pero... ¿Cómo se llamaba?
-Gemma. ¿Te acuerdas de ella?
-Un poco... ¿Y qué hace allí?
-Bueno... Igual es raro contarte esto pero... Su novio y ella han cortado después de cuatro años y ella necesitaba olvidarle... Entonces se ha ido a Nueva York. Verás como viene con un ligue...
Liz ríe. Se le empiezan a cerrar los ojos.
-¿Qué... Qué hora es, Harry?
-Buf... La una... Estarás muerta de sueño. Vamos, te acompaño a tu casa.
-Gracias. -sonríe.
Los dos van en silencio.
-Aquí es...
-Bueno... Si quieres ir mañana a dar un paseo comiendo pipas con Nick, estás invitada.
-¿Nick? ¿Es el pelirrojo este que iba siempre con nosotros de pequeños?
-Sí. ¿Vienes?
-Vale. -dice ella emocionada. Al parecer no se va a aburrir en esas tres semanas en Holmes Chapel.
-Tía, Diana, estate quieta ya, deja de tirarme mierda.
-No es mierda, es masa. Lo que no se es de qué coño vamos haciendo galletas a las dos de la mañana. -dice sin parar de reír, lo que le contagia la risa fuertemente a Ali.
-Hija, es que me ha entrado un antojo de galletas que no veas. ¡Venga, sigue amasando que no parece que estés interesada en ello! Tienes que tener constancia, porque es cansado pero es que si no... -a Alicia se le van cerrando los ojos.
-Ya no sabes ni lo que dices, loca. Anda, vamos a meterlas ya en el horno. -ríe la rubia.
-Pues sí, mejor.
Hacen lo dicho, y recogen todo un poco. Solo hay que fregar un par de boles y utensilios de cocina.
De repente, Alicia empieza a cantar una canción, muy bajito. Pero, como buena Directioner que es Diana, la reconoce: 'Truly, Madly, Deeply', de One Direction.
-¿Y eso que cantas ahora?
-Es que me aburro, y tengo esa canción en la cabeza desde ayer.
-Cantas bien.
-No pienso lo mismo.
-Pero...
-¡SHHH! ¡Ya huele a galletas!
Diana ríe de nuevo con la reacción de su amiga. Se asoma al horno para ver si las galletas están listas ya.
-Todavía les queda un poco.
-Jo. ¿Hacemos palomitas?
-¿Vas en serio? ¿Para qué?
-Mientras vemos cómo las galletas se acaban...
-Qué divertida película.
-¿Dónde guardas las palomitas? -dice la morena, rebuscando entre los armarios.
-No tengo.
-¡Mientes!
El pitido constante del horno, que indica que algo está hecho, para que no se pase; interrumpe a Diana.
-Ya están.
La chica rubia gira la ruedecita para que la fecha señale el 0, y abre el horno. Perfectas.
-Huele de muerte.
-Normal, somos las mejores cocineras en el mundo entero.
Ali estira la mano para coger una de las deliciosas galletas, pero Diana le pega levemente.
-¡Aún no están! Les faltan los M&M's.
-¿En serio? Quieres matarme, ¿no?
-Calla y pásamelos, están en aquel armario.
-OK. -Ali le hace caso, coge ese bote marrón de estampados coloridos, y lo abre.
-A ver, un puñadito para cada galleta.
Diana coge con cuidado unos pocos, y las pone en una galleta, y hace lo mismo con la siguiente, con ayuda de Alicia. Y así con todas, las dos amigas se pasan la noche haciendo y comiendo esas deliciosas galletas de chocolate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario